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I am a Deviant of Many Talents
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25/Male/Spain
Why I Am Here
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David
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This is the place where you can personalize your profile!
But, how?
By moving, adding and personalizing widgets.
You can drag and drop to rearrange.
You can edit widgets to customize them.
The left side has widgets you can add!
Some widgets you can only access when you get a premium membership.
Some widgets have options that are only available when you get a premium membership.
We've split the page into zones!
Certain widgets can only be added to certain zones.
"Why," you ask? Because we want profile pages to have freedom of customization, but also to have some consistency. This way, when anyone visits a deviant, they know they can always find the art in the top left, and personal info in the top right.
Don't forget, restraints can bring out the creativity in you!
Now go forth and astound us all with your devious profiles!
Pues eso, que despues de mucho tiempo aqui estoy de nuevo. Eso si, con camara de fotos nueva, bastante tocha, para fotografiar todo lo que quiera y mas, y "obviamente", subirlo despues.
Una chica estaba esperando su vuelo en la sala de espera de un gran aeropuerto.
Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete de galletas.
Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz.
Asiento de por medio, se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletas.
Cuando ella cogió la primera, el hombre también tomó una. Se sintió indignada, pero no dijo nada. Solo pensó: "¡Qué descarado! ¡Si yo fuera más valiente, hasta le daría una bofetada para que nunca lo olvide!".
Cada vez que ella cogia una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello le indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.
Cuando quedaba solo una galleta, pensó: "¿Qué hará ahora este aprovechado?".
Entonces, el hombre partió la última galleta y dejó media para ella. Ah, no! Aquello le pareció demasiado.
Se puso a resoplar de rabia. Cerró su libro, cogió sus cosas y se dirigió al sector del embarque.
Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletas cerrado e intacto.
¡Sintió tanta vergüenza...! Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!
El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no estaba a tiempo ni tenia posibilidades para dar explicaciones o pedir disculpas.
Pero sí para razonar:
¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor?
¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de los demás?
Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
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Deep into that darkness peering, long I stood there, wondering, fearing, doubting, dreaming dreams no mortal ever dared to dream before.
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Deep into that darkness peering, long I stood there, wondering, fearing, doubting, dreaming dreams no mortal ever dared to dream before.
Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete de galletas.
Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz.
Asiento de por medio, se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletas.
Cuando ella cogió la primera, el hombre también tomó una. Se sintió indignada, pero no dijo nada. Solo pensó: "¡Qué descarado! ¡Si yo fuera más valiente, hasta le daría una bofetada para que nunca lo olvide!".
Cada vez que ella cogia una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello le indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.
Cuando quedaba solo una galleta, pensó: "¿Qué hará ahora este aprovechado?".
Entonces, el hombre partió la última galleta y dejó media para ella. Ah, no! Aquello le pareció demasiado.
Se puso a resoplar de rabia. Cerró su libro, cogió sus cosas y se dirigió al sector del embarque.
Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletas cerrado e intacto.
¡Sintió tanta vergüenza...! Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!
El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no estaba a tiempo ni tenia posibilidades para dar explicaciones o pedir disculpas.
Pero sí para razonar:
¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor?
¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de los demás?
Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
Una piedra, después de haber sido lanzada.
Una palabra, después de haber sido dicha.
Una oportunidad, después de haberla perdido
El tiempo, después de haber pasado.
--
Kusanagi No Shin Kenda
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